Hay ciudades que los de fuera no conocen todavía. Eso, para una boda, es un regalo.
Vilanova i la Geltrú tiene algo que muy pocos destinos de boda pueden ofrecer: mar, ciudad y campo en un radio de diez minutos. El puerto pesquero que huele a salitre, la Rambla más larga de Cataluña con sus fachadas modernistas, las playas donde el atardecer lo pinta todo de naranja, y a la vuelta de la esquina los viñedos del Penedès. No hay que elegir entre escenarios. Aquí los tienes todos.
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La más larga de Cataluña. Fachadas modernistas y luz de atardecer que lo cambia todo.
Piedra medieval restaurada, torres, patio interior y murallas. Peso histórico que pocas localizaciones pueden igualar.
Neoclasicismo, habitaciones de época y un jardín romántico. Un registro completamente diferente al del exterior.
Ribes Roges, Playa Llarga y Pasifae. Espacio, tranquilidad y una luz sobre el agua difícil de describir.
La Rambla de Vilanova es la más larga de Cataluña y también una de las menos fotografiadas en bodas. Sus fachadas modernistas, los plátanos que filtran la luz en verano, y esa vida social tranquila que tiene el paseo por las tardes la convierten en un escenario con mucho carácter y muy poco visto en álbumes. Para el reportaje de pareja, la luz de las últimas horas del día sobre las fachadas es difícil de mejorar.
El corazón histórico de Vilanova. Edificios del siglo XIX, balcones de forja, fachadas ornamentadas que dan escala y contexto a cualquier imagen. Para bodas con ceremonia civil en el Ayuntamiento, la plaza es el escenario natural antes y después. Uno de esos lugares donde el sitio ya trabaja solo.
Piedra medieval restaurada, torres, patio interior y murallas junto a la iglesia de Santa María. El castillo tiene una presencia visual que pocas localizaciones de la comarca pueden igualar. Para parejas que quieren peso histórico en sus fotos, un contexto que hable de tiempo y de permanencia, el Castillo de la Geltrú es el sitio.
El Museo Romántico Can Papiol es uno de los interiores más elegantes de la ciudad. Neoclasicismo, habitaciones decoradas con precisión de época, y un jardín romántico que en fotografía funciona de manera extraordinaria. Para una sesión de preboda o para el reportaje de pareja que quiere algo fuera de lo habitual, Can Papiol ofrece un registro completamente diferente al del exterior.
La Platja de Ribes Roges y la Playa Llarga tienen algo que las playas más conocidas de la costa no siempre conservan: espacio, tranquilidad, y una luz sobre el agua al atardecer que convierte cualquier imagen en algo difícil de describir. Al pie del Mediterráneo, la escultura de Pasifae lleva años siendo el punto de encuentro de las puestas de sol de Vilanova. Hay imágenes desde ahí que no necesitan edición.
El puerto pesquero de Vilanova tiene una personalidad visual que muy pocos fotógrafos de boda han explotado todavía. Las barcas, la lonja, la escala humana del muelle, la luz reflejada en el agua. Para parejas que quieren algo con carácter propio, algo que no hayan visto ya en otros álbumes, el puerto es ese sitio.
Desde Vilanova, el Camino de Ronda bordea la costa hacia Sitges entre acantilados, calas escondidas y vistas al Mediterráneo. Para sesiones de preboda o para el reportaje de pareja con tiempo, es uno de esos recorridos donde cada kilómetro ofrece una imagen diferente. Y al final, Sitges. Dos destinos, un mismo día.
Llevo años trabajando en Vilanova y en toda la comarca. Conozco la luz de cada hora en la Rambla, sé cuándo hay que estar en Ribes Roges para el atardecer, y tengo localizaciones en el puerto que no aparecen en ninguna guía.
Si os casáis en Vilanova, hablamos. Me contáis cómo imagináis el día y buscamos juntos los rincones que hagan que vuestro álbum sea solo vuestro.